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Itxaropena

    SEMBLANZA DE LA EDITORIAL ITXAROPENA

    Editorial Icharopena (1932- ), el nombre de la esperanza en euskera, nace en pleno renacimiento cultural y literario vasco, en Zarautz (Gipuzkoa), de la mano del donostiarra Francisco Unzurrunzaga (1906-1984). Unzurrunzaga ya había trabajado en la Editorial Vasca, y funda Icharopena junto a los socios Emilio Alcorta y Bonifacio Illarramendi. Estos dos últimos dejan la editorial antes de la guerra, y a partir de ese momento la empresa queda ligada al apellido Unzurrunzaga. Después de Patxi, Icharopena sería dirigida por su hijo Sabin, y actualmente lo hace Pello, el mayor de la tercera generación.

    Icharopena nace en primera instancia como industria gráfica y, en un proceso poco habitual en el mundo de la edición, pasa más tarde a ser editorial, con momentos en los que compagina ambos trabajos (por ejemplo, cuando imprime durante 1959 la Colección Auñamendi para Estornés Lasa, sin dejar de lado la propia tarea editorial).

    Iniciada su andadura en los años 30, Icharopena ve brúscamente interrumpida su actividad a causa del golpe de estado del 36. La dictadura franquista establece una dura represión de todo lo vasco, que junto al exilio y la censura institucional conllevan una primera década dictatorial pésima para el ámbito editorial vasco (Ibarluzea 2018); en la década de 1940, una gran parte de la publicación en euskera en el País Vasco Sur es clandestina.

    La vuelta, ya en 1950 y con una situación política y cultural notablemente desfavorables, viene apoyada en una labor editorial y cultural encomiable. En 1949 Unzurrunzaga imprime Arantzazu, euskal poema [Aránzazu, poema vasco] de Salbatore Mitxelena, quizás la primera publicación literaria relevante de la posguerra. Un año más tarde aparece con el sello de Icharopena Euskaldunak [Los vascos], el extenso poema épico escrito por Nikolas Ormaetxea ‘Orixe’ antes de la guerra pero aún inédito.

    Si semejantes publicaciones muestran el arrojo del editor Unzurrunzaga, deben ser recordadas las no menos curiosas circunstancias que facilitan su aparición. Se sabe que Pedro Rocamora, director general de Prensa y Propaganda desde 1946, veraneaba en Zarautz; y es en uno de esos veraneos, concretamente el día de Fiesta Vasca de 1947, cuando Patxi, junto al escritor José Arteche, aborda a Rocamora para pedirle la licencia para publicar algunos poemas religiosos y folclóricos. El director acepta, y su visto bueno allana el camino para la publicación de los citados libros. Y es cierto que el Euskaldunak de Orixe tiene mucho de religioso y folclórico, pero no es menos cierto que en el libro se “coló” un capítulo, el séptimo, llamado “Denok bat” [Todos a una], a favor de la unión de las siete provincias vascas.

    Resulta evidente que durante todo este período la publicación de obras vascas conlleva serios riesgos. Ejemplo de ello son las ediciones de las obras de Jon Etxaide, autor perseguido en varias ocasiones, incluso por trabajos cómicos o cuentos infantiles de menos que dudosa peligrosidad. Otro ejemplo es el de la antología de poemas Milla euskal-olerki eder (1954) a cargo del padre Santiago Onaindia: la edición de Icharopena fue perseguida por contener “infiltrado” algún poema de Sabino Arana-Goiri. Corrió una suerte aún más radical el librito Sabin euskalduna: imprimido por primera vez en 1931 por Zelaia y amigos como material de aprendizaje en euskera, sus ejemplares tuvieron que ser guillotinados muchos años después en el taller de Icharopena.

    En 1952 se crea la colección Kuliska Sorta, en la que se publicarán hasta 1973 76 títulos de todo tipo, desde Noni eta Mani de J. Svensson hasta Idahon artzain eta euskaldun [Pastor vasco en Idaho] de S. T. Rekalde. Entre estos están algunas de las obras literarias más significativas de la posguerra de autores como Anabitarte, Erkiaga, el ya citado Etxaide, Labaien, etc., además de reediciones de obras relevantes anteriores a la Guerra del 36, como las de Lizardi o Arrese. No solo eso, en Kuliska Sorta ven la luz obras de autores que marcarán la modernidad literaria vasca como Peillen, San Martín o Ugalde. Entre estos últimos, hay que subrayar la publicación de Harri eta Herri [Piedra y pueblo] de Gabriel Aresti, icono y piedra angular de la modernidad literaria vasca, que vió la luz en 1964 con el número 55 de la colección.

    Además de obras vascas, hubo traducciones de obras como Las inquietudes de Shanti Andía de Baroja (traducido por Jon Etxaide), The Old Man and the Sea de Hemingway (por Gotzon Goenaga) o La familia de Pascual Duarte de Cela (de la mano de Luis Jauregi). Así escribía el mismo Cela a Unzurrunzaga al dar el permiso para la traducción en 1967: “Me ilusiona imaginarme a mi Pascual Duarte vestido, algún día, con el viejo y noble ropaje de la lengua eúscara” (Unzurrunzaga 1999, 16). Es reseñable, asimismo, la publicación de una edición de lujo del Quijote traducido por Pedro Mari Berrondo.

    Por otra parte, se publican en la colección Kuliska importantes obras de literatura infantil y juvenil (Etxaniz 1997, 144), como el citado Noni eta Mani de Svensson (traducido por Plácido Múgica) o Umeentzako kontuak [Historias para niños] de Martín Ugalde.

    La importancia de estas y otras publicaciones queda plasmada de forma nítida en las palabras que el bertsolari Basarri escribiera en la muerte de Patxi: “En aquella época, quien quería leer algo en euskera tenía que buscar en la editorial Icharopena” (San Martin 1984, 6).

    Con la aparición de nuevas editoriales en los 70, Icharopena vuelve a trabajar como industria gráfica (Torrealdai 1977, 478), imprimiendo, por ejemplo, la Enciclopedia general ilustrada del País Vasco. Con el nuevo milenio se adapta el nombre de la editorial a la ortografía vasca, llamándose Editorial Itxaropena, S.A. Actualmente, además de elaborar las publicaciones de muchas entidades públicas, es una de las imprentas más significativas dentro del panorama literario vasco y trabaja para editoriales como Alberdania, Elkar, Erein o Igela.

    La Editorial Icharopena fue uno de los escasos puentes entre el Renacimiento vasco de inicios del siglo XX y el renacimiento cultural de la Posguerra, y sigue siendo símbolo del valor de la edición literaria en épocas históricas adversas. Así lo atestiguan la medalla al mérito cultural otorgada por la Villa de Zarautz (2009), el galardón Dabilen Elea (2010) concedido por cinco entidades ligadas a la edición en euskera o el premio Argital (2011) que ofrece la Cámara del Libro de Euskadi, distinciones que han destacado la aportación hecha por Unzurrunzaga y su editorial a la cultura vasca y la concienciación social, así como el valor del inmenso esfuerzo realizado.

     

    © Alexander Gurrutxaga Muxika

    Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU)

     

    Selección bibliográfica

    ETXANIZ, Xabier. Euskal haur eta gazte literaturaren historia. Pamplona. Pamiela. 1997.

    TORREALDAI, Joan Mari. Euskal idazleak, gaur: Historia social de la lengua y literatura vascas. Donostia-San Sebastián. Jakin. 1977.

    SAN MARTIN, Juan. “Patxi Unzurrunzaga, Itxaropena argitaletxearen sortzailea”. En Egan, nº. 3/4-1984, pp. 5-6.

    UNZURRUNZAGA, Imanol. Patxi Unzurrunzaga. Bidegileak bilduma. Vitoria-Gasteiz. Servicio Editorial del Gobierno Vasco. 1999.

    ZUZUARREGI, Nagore. “Itxaropena: euskal letren kabi goxoa”. En Revista Internacional de los Estudios Vascos (RIEV) (2012), 57, 2, pp. 457-472.

    Páginas web

    ESTORNES LASA, Bernardo. “Itxaropena”. En Auñamendi Eusko Entziklopedia. http://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/eu/itxaropena/ar-75306/ [30-12-2018].

    IBARLUZEA, Miren. “La edición en euskera”. En Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes – Portal Editores y Editoriales Iberoamericanos (siglos XIX-XXI) – EDI-RED (2017). http://www.cervantesvirtual.com/portales/editores_editoriales_iberoamericanos/edicion_en_euskera/ [30-12-2018].

     

    Para citar este documento: Gurrutxaga Muxika, Alexander. (2019). “Semblanza de la editorial Itxaropena (1932- )”. En MHLI-Memoria Histórica en Literaturas Ibéricas. URL: https://mhli.net/es/artxiboa/itxaropena-argitaletxea/

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    Cubierta de "Euskaldunak" (1950) de 'Orixe', con imágenes de Santos Etxeberria